Familiares venezolanosCARACAS (AP) — Yaxzodara Lozada se despertó con mucho frío la mañana del lunes después de pasar la noche en la acera frente a una prisión de la capital de Venezuela a la espera de que su esposo, un agente de la policía que fue detenido el 17 de noviembre, sea liberado como parte del esfuerzo de buena voluntad que anunció el gobierno la semana pasada.
Mientras el comercio y la vida cotidiana se reanudan en Venezuela --con la reapertura de centros comerciales, escuelas y gimnasios una semana después del impactante ataque de Estados Unidos que resultó en el arresto del presidente Nicolás Maduro— la prometida liberación de figuras de oposición, líderes de la sociedad civil y periodistas encarcelados únicamente se ha materializado en pequeñas cantidades, desatando críticas.
Familiares de buena parte de las más de 800 personas que según las organizaciones defensoras de los derechos humanos se encuentran encarceladas en Venezuela por razones políticas comenzaron a reunirse frente a las prisiones el jueves, cuando el gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez prometió liberar a un número significativo de presos en lo que describió como un gesto de “paz”.
Las autoridades no han dado a conocer el nombre ni el número de presos que tienen pensado liberar, lo que ha dejado a grupos defensores de los derechos humanos en busca de pistas e información, provocando una angustiosa espera de sus familiares.
Hasta la tarde del lunes, el colectivo venezolano Foro Penal había verificado la liberación de 49 prisioneros, incluidas varias personas de nacionalidad italiana, española, argentina, israelí y colombiana.
También el lunes, la Casa Blanca confirmó que la lideresa opositora María Corina Machado se reunirá con el presidente Donald Trump el jueves.
Trump aseguró durante el fin de semana que las liberaciones se produjeron a petición de Washington.
“Venezuela ha comenzado de gran forma el proceso de liberar a sus presos políticos”, escribió Trump el sábado en su plataforma Truth Social.
Otros criticaron al gobierno por no cumplir su promesa de liberar a un gran número de personas.
La misión de investigación con respaldo de Naciones Unidas en Venezuela aplaudió el lunes la liberación de prisioneros, pero aseguró en un comunicado que el número de personas liberadas en los últimos días “está muy por debajo” de la demanda más amplia de la “liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos”.
Lozada dijo que no ha visto a su esposo desde que fue detenido el 17 de noviembre, un arresto por el cual, asegura, nunca se le dio una razón.
A su lado, familiares de otros detenidos se estiraban y buscaban agua después de pasar la noche a la intemperie, usando viejos cojines de sofá y piezas de espuma. Frente a ellos, los autos seguían pasando para dejar a los niños en una escuela ubicada cerca de la prisión.
“Son dos realidades. Ellos quieren que el mundo vea que todo está normal. Que aquí no pasa nada”, señaló Jenny Quiroz, cuyo esposo fue detenido el 26 de noviembre en su farmacia de Caracas por presuntamente criticar al gobierno en un grupo de WhatsApp. “Pero es una mezcla de angustia, desesperación. ¿Sabes lo que es tener 48 días sin saber si come, si lo tienen aislado, si le están haciendo tortura psicológica, física?.
Quiroz dijo que quería que Trump supiera que la información que recibe sobre la liberación de prisioneros no es del todo precisa.
Mientras los familiares esperaban a recibir noticias de sus seres queridos encarcelados, el gobierno desplegó fuerzas de seguridad en las escuelas públicas de todo el país para el primer día de clases desde el receso navideño. Alumnos uniformados caminaban por las calles de Caracas, algunos solos y otros acompañados de adultos.
El gobierno venezolano ha intentado impulsar un mensaje de normalidad después de la operación militar de Estados Unidos que estremeció a la nación.
Durante un recorrido escolar transmitido por la televisión estatal, la presidenta interina Rodríguez —rodeada de niños— arremetió contra el gobierno de Trump al tiempo que adoptaba una postura optimista sobre el futuro del país. Aseguró que Venezuela “resiste activamente” a Estados Unidos mientras “estamos escribiendo una nueva página de la historia venezolana”.
Mientras los profesores se preparaban para responder a las preguntas de los estudiantes sobre el ataque del 3 de enero, la maestra de preescolar Ángela Ramírez dijo que el tema no surgió en su aula.
Los niños “ellos de verdad andan en su mundo. Ellos no saben todavía, no entienden sobre esos temas y tampoco le abordé… no noté el interés ni la necesidad de ellos de saber qué es lo que estaba pasando”.
La periodista de Associated Press Megan Janetsky contribuyó con este despacho desde Ciudad de México.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
(AP Foto/Matias Delacroix)
POR  REGINA GARCÍA CANO