100disidentesBOGOTÁ, Colombia (AP) — Alrededor de un centenar de disidentes guerrilleros colombianos entregaron sus armas el jueves, en un paso hacia su reintegración gradual a la vida civil como parte de un proceso de paz con el gobierno del presidente Gustavo Petro .
Vestidos con camuflaje de estilo militar, los miembros del Comité Coordinador Nacional del Ejército Bolivariano colocaron sus armas sobre una mesa durante una ceremonia formal en el departamento de Putumayo, fronterizo con Ecuador. Este grupo es una facción disidente de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Ahora desarmados, los disidentes ingresarán a una zona de reasentamiento temporal donde el gobierno pretende facilitar su reintegración gradual a la vida civil. En un comunicado, el gobierno explicó que “tendrán restringida su libertad y estarán bajo el control y la supervisión” de las autoridades.
“Depusimos el fusil de hierro porque entendemos que las palabras son un arma más poderosa”, declaró el líder disidente Geovany Andrés Rojas durante la ceremonia. Hizo estas declaraciones de forma remota desde la cárcel, donde permanece recluido tras ser capturado el año pasado cuando el grupo participaba en conversaciones de paz con el gobierno.
Su arresto se produjo en relación con una notificación roja de Interpol por cargos de narcotráfico en Estados Unidos. Rojas declaró el jueves que su captura minó la confianza de la tropa, pero no descarriló el proceso de diálogo.
Petro, exlíder rebelde y primer presidente progresista de Colombia, negocia con la facción disidente como parte de su emblemática política de "paz total" , que ha dado lugar a negociaciones de paz paralelas con varios grupos armados. El esfuerzo ha fracasado en gran medida.
Los grupos disidentes surgieron de facciones que no aceptaron el histórico acuerdo de paz firmado hace una década entre el Estado y las FARC, la antigua guerrilla más antigua de América Latina. Se estima que el país cuenta con 27.000 miembros de grupos armados ilegales, según un informe de 2025 de la Fundación Ideas para la Paz, un centro de estudios centrado en el conflicto interno.
La semana pasada, Petro estableció un mecanismo de vigilancia para la zona de reubicación temporal y ordenó la suspensión de las operaciones militares ofensivas y de la policía especial para permitir que los disidentes ingresaran al área designada.
(Foto AP/Matias Delacroix, archivo)
Combates LibanoJERUSALÉN (AP) — Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán se cancelaron el viernes después de los intensos combates entre Israel y Hezbollah en el sur de Líbano, dijeron tres funcionarios, lo que plantea dudas acerca del incipiente acuerdo para poner fin a la guerra con Irán.
Los funcionarios iraníes no viajaron a Suiza como estaba previsto e insistieron en que los combates en Líbano deben parar antes de que puedan celebrarse las conversaciones, de acuerdo con los funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato para discutir las labores de mediación en curso para tratar de reprogramar el diálogo. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, también canceló su viaje.
El ejército de Israel atacó objetivos en el sur y el este de Líbano durante la madrugada y el grupo político-paramilitar Hezbollah informó de intensos combates. El Ministerio de Salud de Líbano dijo que al menos 21 personas perdieron la vida en la ofensiva e Israel reportó la muerte de cuatro soldados.
El conflicto entre Israel y Hezbollah, que cuenta con el apoyo de Teherán, es la parte más precaria del acuerdo con Irán. Ni Israel ni el grupo miliciano firmaron el acuerdo —que se supone que debe poner fin a su enfrentamiento— e Irán ha mostrado su disposición a arriesgarse a una renovada guerra en la región por el bien de sus intereses en Líbano y de su aliado regional más importante.
Los mediadores se apresuran ahora a reprogramar las reuniones, en las que se suponía que se comenzaría a abordar cómo restringir el programa nuclear de Irán —el motivo principal por el que Israel y Estados Unidos fueron a la guerra el 28 de febrero.
Las conversaciones también deberían lograr un fin permanente del conflicto. El pacto provisional ya ha reabierto el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo internacional, después de que los ataques y las amenazas iraníes detuvieron casi por completo el flujo de petróleo y gas natural a través del crucial paso.
Una nueva autoridad iraní encargada de supervisar el estrecho emitió el viernes nuevas directrices que piden a los buques que se registren ante ella, aunque el tránsito es gratuito, lo que señala la posible intención de Teherán de comenzar a cobrar un peaje.
Combates en Líbano podrían desbaratar el acuerdo
El ejército israelí dijo que el operativo en Líbano seguía en marcha el viernes después de que cuatro de sus soldados, incluido un teniente coronel, murieran en un ataque contra un tanque en una aldea próxima a la ciudad de Nabatiyeh, en el sur del país. Un ataque con un dron explosivo hirió a otros cinco, agregó.
Israel lanzó después múltiples ataques contra “sitios de infraestructura de Hezbollah” en Nabatiyeh y en otras zonas, de acuerdo con un comunicado militar, que acusó a Hezbollah de “flagrantes violaciones del alto el fuego”.
Más tarde, el ejército reportó también operaciones contra objetivos en el valle de la Bekaa, en el este de Líbano, y la prensa local indicó que la aldea de Douris fue alcanzada.
“Israel no tolerará ataques contra nuestros soldados o contra nuestro territorio y hará pagar un precio muy alto a Hezbollah por estos ataques”, dijo el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en una declaración el viernes.
Hezbollah reconoció los ataques a tanques israelíes y apuntó que respondían a lo que calificó como la violación del alto el fuego por parte de Israel. Los incidentes se produjeron después de que las tropas israelíes intentaran llegar al lado norte de la colina Ali al-Taher, un punto estratégico que domina Nabatiyeh y que los israelíes han estado tratando de capturar, agregó.
En el sur de Líbano, muchos se vieron obligados a huir de sus aldeas debido a los ataques israelíes.
“La situación es de anarquía, no pudimos quedarnos”, contó Mustafa Zain mientras sacaba a sus seis hijos en camioneta de Akaar por Tiro.
Los combates amenazan con desbaratar el acuerdo recién firmado. Además del final de las hostilidades en Líbano, el documento exige garantizar la “integridad territorial y soberanía” del país.
El texto no aclara si eso significa que Israel se retirará de las grandes franjas del sur de Líbano que ha ocupado desde que Hezbollah se unió a la guerra en sus primeros días, disparando cohetes y drones contra el norte del país vecino.
Irán ha insistido en la retirada de Israel, mientras que Netanyahu dijo el jueves que sus fuerzas permanecerán en una “zona de seguridad” en el sur mientras “las necesidades de seguridad de Israel así lo requieran”.
La campaña militar en Líbano ha abierto una brecha entre Israel y Estados Unidos, con Trump adoptando una postura cada vez más crítica hacia su estrecho aliado Netanyahu. El líder israelí también enfrenta crecientes críticas en casa —y desde otros sectores.
Se posponen las conversaciones en Suiza
Teherán insiste en que los ataques de Israel en Líbano cesen antes de mandar una delegación a Suiza, de acuerdo con los funcionarios.
La Casa Blanca, sin embargo, mencionó problemas logísticos cuando anunció que Vance aplazaba su viaje.
Otros dos funcionarios regionales, que también hablaron bajo condición de anonimato, indicaron que Pakistán estaba “atónito” con la decisión de la República Islámica de no acudir a las conversaciones.
Queda mucho por resolver
Se espera que las discusiones en Suiza se centren en el programa nuclear de Irán. Teherán sostiene que tiene fines pacíficos, aunque tiene reservas de uranio altamente enriquecido que, si quisiera, podría utilizar para construir múltiples bombas atómicas, de acuerdo con el Organismo Internacional de Energía Atómica.
Se espera que ese diálogo sea extremadamente difícil. El acuerdo nuclear de 2015, que Trump desechó durante su primer mandato, tardó más de 18 meses en negociarse.
El acuerdo provisional da a los negociadores 60 días para llegar a un acuerdo nuclear, pero ese plazo puede ampliarse. Esboza lucrativos incentivos si Teherán alcanza un nuevo pacto, incluida la eventual eliminación de todas las sanciones internacionales y un fondo de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción de posguerra.
Irán ya ha obtenido algunas concesiones. Tras la firma del acuerdo preliminar, Washington levantó su bloqueo a los puertos del país y le permite vender su petróleo libremente. El acuerdo también exige que se descongelen los activos iraníes, aunque los plazos no están claros.
Los petroleros comenzaron a navegar libremente por el estrecho de Ormuz tras meses sin poder utilizar el crucial canal. Más de 12,5 millones de barriles de petróleo pasaron por la vía el miércoles por la noche, dijo Estados Unidos.
Gambrell informó desde Dubái, Emiratos Árabes Unidos y Rising desde Bangkok, Tailandia. Los periodistas de The Associated Press Bassem Mroue en Beirut, Líbano; Samy Magdy en El Cairo, Egipto; Malak Harb en Tiro, Líbano; Munir Ahmed en Islamabad, Pakistán, y Areej Hazboun en Jerusalén contribuyeron a este despacho.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
DAVID RISING covers regional Asia-Pacific stories for The Associated Press. He has worked around the world, including covering the wars in Iraq, Afghanistan and Ukraine, and was based for nearly 20 years in Berlin before moving to Bangkok.
JON GAMBRELL is the news director for the Gulf and Iran for The Associated Press. He has reported from each of the Gulf Cooperation Council countries, Iran and other locations across the world since joining the AP in 2006.
POR  ERIN CUNNINGHAM, DAVID RISING and JON GAMBRELL
(AP Foto/Hassan Ammar)
sobrevivieron conflictoBOGOTÁ (AP) — Blanca Monroy y Sigifredo López tienen en común la marca del cruento conflicto armado colombiano, pero la política los separa. Monroy votará en el balotaje por el candidato progresista Iván Cepeda y López por el conservador Abelardo de la Espriella.
Monroy lleva tatuada en un brazo una balanza, la misma que tenía su hijo de 19 años y que fue usada para identificar su cuerpo tras ser víctima de una ejecución extrajudicial. López asegura que conoció el “inframundo” al ser secuestrado por la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Ambos elegirán en el balotaje entre dos propuestas diferentes sobre cómo abordar el conflicto armado, pero con un temor común: volver a un pasado de mayor violencia.
Cepeda, quien ha servido de facilitador en varias negociaciones de paz, defiende el diálogo y consideraría continuar las negociaciones que inició el actual presidente Gustavo Petro, su padrino político, intentando disminuir la violencia que persiste en el país pese a que hace una década las FARC abandonaron las armas tras un histórico acuerdo de paz con el Estado.
De la Espriella, en tanto, ha dicho que acabará las negociaciones de paz e incrementará las operaciones militares. “Los voy a acabar como unas cucarachas”, dijo a The Associated Press recientemente el candidato, simpatizante de los presidentes Donald Trump y Nayib Bukele.
Para Yann Basset, profesor de Ciencia Política de la Universidad del Rosario, aunque hay una mayoría de colombianos inclinados a buscar el diálogo, el país suele oscilar entre las políticas que lo priorizan y las de mano dura. A su juicio, la política de Petro “fracasó” y generó “indignación en la opinión pública”.
La Fundación Ideas para la Paz, un centro de investigación sobre el conflicto, calcula que el año pasado el país tenía 27.000 armados ilegales dentro de ocho estructuras que en su mayoría se han fortalecido pese a la política de paz de Petro y que aumentaron sus filas en 5.000 integrantes con respecto al año previo.
Miedo por los “falsos positivos”
La vida cambió para Monroy en marzo de 2008 cuando su hijo Julián Oviedo Monroy desapareció en Soacha, una localidad al sur de Bogotá. Salió a encontrarse con una persona que le había ofrecido trabajo y fue asesinado en Ocaña, en el noreste del país.
Su hijo es uno de los 6.402 “falsos positivos”, como son conocidas las víctimas de ejecuciones extrajudiciales que militares presentaron como guerrilleros muertos en combate. La mayoría de los casos ocurrieron durante el mandato de Álvaro Uribe (2002-2010), quien niega haberlos ordenado.
Por su asesinato y los de otros reconocieron su responsabilidad al menos 10 exmiembros de la fuerza pública y un civil ante el Tribunal de Paz de Colombia, creado tras la firma del acuerdo con las FARC.
“Ellos (exmilitares) me decían: ‘doña Blanquita, nosotros nos ofrecimos voluntariamente para matar a su hijo’”, relató a AP Monroy, quien decidió perdonarlos.
Ahora, cuando el país decide de qué manera enfrentar a los ilegales, dice que Cepeda debe actuar contra ellos sin exterminarlos.
“Tiene que tener mano dura, pero no como dice este señor (De la Espriella)... que porque este es un guerrillero y es lo peor, lo vamos a coger, lo vamos a matar. Así no se va a hacer una paz”, dijo desde el centro de Bogotá.
Así como Monroy, otras madres de los “falsos positivos” han apoyado activamente la campaña presidencial de Cepeda.
Filósofo, exmiembro de las Juventudes Comunistas y actual congresista, Cepeda encauzó su vida en la defensa de las víctimas del Estado tras el asesinato en 1984 de su padre Manuel Cepeda Vargas que era legislador de la Unión Patriótica, un partido constituido en 1985 tras un infructuoso diálogo de paz entre el gobierno y las FARC.
Monroy teme que De la Espriella implemente una política que termine por afectar de nuevo a los civiles. “Dios quiera y ponga su mano y este señor… no suba (al poder), porque los ‘falsos positivos’ van a volver a ser una realidad”.
Miedo a los grupos armados
López fue secuestrado en 2002 con sus 11 colegas diputados de la Asamblea del Valle del Cauca, en el suroeste de Colombia. Tras casi siete años de cautiverio fue el único que sobrevivió.
“Lo más duro para mí fue cuando supe del asesinato de mis compañeros; (entré) en una depresión que me duró mucho tiempo. Estaba como perdiendo la razón”, recordó López, quien aún tiene secuelas psicológicas y sufre de artrosis como consecuencia de las inclemencias de la selva. “Eso es realmente el inframundo. Lo más parecido al infierno”.
El exdiputado es una de las 21.000 víctimas de secuestros cometidos por las FARC durante el conflicto armado de cinco décadas. La última cúpula de la guerrilla recibió una sanción por esos delitos, que no implicó cárcel, a cambio de contar lo que sabía y reconocer su responsabilidad.
Desde Cali, la misma ciudad donde fue secuestrado, López advirtió que la inseguridad se está agravando y sostuvo que la política de paz de Petro “fracasó” y que los armados ilegales se expanden en el territorio.
“Colombia está siendo secuestrada... no solamente el secuestro tradicional que conocimos y que vivimos personas como yo y miles más, sino que tienen secuestradas a las personas porque en su territorio, por ejemplo, hoy no pueden votar libremente”, aseguró a la AP López, quien tiene un esquema de protección por amenazas a su vida.
Contó que ha tenido su “corazón a la izquierda”, pero decidió apoyar a De la Espriella porque promete devolverle la seguridad a la ciudadanía y “entendió que la paz total no se logra negociando con los criminales, sino ejerciendo la fuerza legítima del Estado”.
MEGAN JANETSKY covers migration, conflict, human rights and politics in Mexico and Central America for The AP based in Mexico City. Previously, she covered Cuba and the Caribbean for The AP and worked as freelance journalist in Colombia, reporting across South America.
POR  ASTRID SUÁREZ and MEGAN JANETSKY
(AP Foto/Matias Delacroix)
Lula advierteRÍO DE JANEIRO (AP) — El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió el miércoles al presidente estadounidense, Donald Trump, que no se inmiscuya en las elecciones presidenciales de Brasil de octubre, luego de que Trump hiciera su más reciente crítica a Brasil por las medidas judiciales contra los rivales políticos de Lula.
Estas declaraciones ponen de manifiesto la escalada de tensiones entre Brasil y Estados Unidos después de que la administración Trump propusiera nuevos aranceles contra el país sudamericano y clasificara recientemente a dos grupos de narcotraficantes como organizaciones terroristas extranjeras, medidas a las que Lula se opone.
Lula ha defendido con frecuencia la soberanía de Brasil desde que Trump impuso aranceles al país el año pasado, alegando una " caza de brujas " contra su aliado, el expresidente Jair Bolsonaro . Lula también se ha quejado de las sanciones estadounidenses impuestas al magistrado del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes por lo que la administración Trump calificó como su papel políticamente motivado en el procesamiento de Bolsonaro, quien fue condenado por intentar un golpe de Estado para mantenerse en el poder tras perder las elecciones de 2022 ante Lula.
Trump dijo el miércoles que Brasil se había vuelto "políticamente peligroso" y que el gobierno quería arrestar a "Bolsonaro hijo", a quien "le iba bien en las encuestas".
El Tribunal Supremo de Brasil condenó el martes a uno de los hijos de Bolsonaro, el exdiputado Eduardo Bolsonaro, por coacción relacionada con el juicio por el golpe de Estado contra su padre, y lo sentenció a cuatro años y dos meses de prisión.
Sin embargo, la referencia a los buenos resultados en las encuestas sugiere que Trump podría haberse referido —o también a— el hijo mayor de Bolsonaro, el senador Flávio Bolsonaro, quien compite contra Lula en las elecciones presidenciales. Flávio Bolsonaro no ha sido arrestado.
Eduardo Bolsonaro fue condenado después de que el tribunal determinara que interfirió ilegalmente en el juicio por el golpe de Estado de su padre, presionando al gobierno estadounidense para que amenazara a funcionarios brasileños con detener el juicio.
Un periodista leyó las declaraciones de Trump a Lula durante una rueda de prensa tras la cumbre del G7 de líderes mundiales en Evian-les-Bains, Francia, a la que asistió Lula. El mandatario brasileño afirmó que demostraban que Trump «no conoce bien Brasil».
«Si conoce Brasil a través de sus relaciones con la familia Bolsonaro, no conoce Brasil», dijo Lula. «Puede seguir admirando a Bolsonaro —al padre, al hijo, al nieto—, ese no es mi problema, es suyo. (...) Pero que no se inmiscuya en las elecciones de Brasil, porque las elecciones de Brasil son asunto de Brasil».
Eduardo y Flávio Bolsonaro visitaron recientemente a funcionarios estadounidenses en Washington, incluido Trump. Poco después, la administración Trump clasificó a los principales grupos de narcotráfico de Brasil —Primer Comando Capital y Comando Rojo— como organizaciones terroristas extranjeras. Lula criticó esa decisión el miércoles, argumentando que, si bien estos grupos aterrorizan a la población local, no son organizaciones terroristas porque buscan el lucro en lugar del cambio político.
El gobierno estadounidense también propuso un nuevo arancel del 25% a las importaciones procedentes de Brasil, alegando que la décima economía más grande del mundo incurre en prácticas comerciales abusivas. Esta medida se tomó a pesar del viaje de Lula a Washington para intentar persuadir a Trump de que no impusiera más aranceles.
Lula ya había expresado su descontento por ese arancel, y lo reiteró el miércoles. «Creo que lo que hizo fue una falta de respeto hacia Brasil. Él lo sabe. Por eso dije que todavía se comporta como un emperador. Estábamos negociando un acuerdo».
Siga la cobertura de AP sobre América Latina y el Caribe en https://apnews.com/hub/latin-america
Por  ELÉONORE HUGHES
(Mandel Ngan/Pool Photo via AP)
Estrecho OrmuzDUBÁI, Emiratos Árabes Unidos (AP) — Irán tomará de inmediato medidas para reabrir el estrecho de Ormuz una vez que se firme un acuerdo provisional con Estados Unidos para poner fin a la guerra y se le permita vender su petróleo sin restricciones, según copias filtradas de un acuerdo interino que, según funcionarios, coincide en líneas generales con el documento.
El acuerdo, que está previsto que se firme formalmente en una ceremonia en Suiza el viernes, establece que Estados Unidos conseguiría al menos 300.000 millones de dólares para reconstruir Irán después de la guerra y trabajaría para poner fin a todas las sanciones estadounidenses y de Naciones Unidas impuestas a Teherán si se alcanza un acuerdo final que aborde el programa nuclear iraní.
El acuerdo de Estados Unidos para permitir de inmediato que Irán venda su petróleo libremente y la oferta de levantar eventualmente todas las sanciones representan concesiones importantes que superan los términos del acuerdo nuclear de Irán de 2015 con las potencias mundiales, del cual el presidente estadounidense Donald Trump retiró unilateralmente a Estados Unidos en su primer mandato, al declararlo el “peor acuerdo de la historia”. Este nuevo pacto probablemente atraerá duras críticas en Washington —y parece ser un gran revés para el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien emprendió la guerra con Trump el 28 de febrero.
El acuerdo exige el fin inmediato de todos los combates en Líbano entre Israel y el grupo político y militar Hezbollah, respaldado por Irán. Esa es una de las partes más delicadas del acuerdo porque Israel ha sostenido que seguirá defendiéndose y ocupando vastas franjas de Líbano. Irán ha dicho que, en virtud del acuerdo, Israel debe retirarse, aunque las versiones filtradas no mencionan ninguna retirada.
Ambas partes iniciarán 60 días de negociaciones sobre un acuerdo final que el gobierno de Trump insiste en que impedirá que Irán desarrolle alguna vez un arma nuclear. Las ofertas de Estados Unidos parecen orientadas a incentivar a Irán a cerrar un acuerdo.
Pero, mientras tanto, Irán parece estar obteniendo beneficios por adelantado mientras hace pocas concesiones. Gran parte del acuerdo restablecería el statu quo anterior a la guerra, incluido el fin de las hostilidades y la reapertura del estrecho, que es un paso crucial para el petróleo y el gas natural del mundo y cuyo cierre creó una crisis energética histórica.
Otras concesiones a Irán —algunas de ellas extraordinarias, como el dinero para la reconstrucción, el levantamiento total de sanciones y la liberación de activos congelados— parecen depender del avance de nuevas negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
Una persona informada sobre el memorando de entendimiento después de que se firmó y otra que vio una copia antes dijeron que coincidía en gran medida con el texto de lo publicado por la cadena Al Arabiya, de propiedad saudí, que reportó detalles del acuerdo el martes. Ambas personas hablaron bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad de las conversaciones.
Otros dos funcionarios en Oriente Medio, que hablaron bajo condición de anonimato por la misma razón, también señalaron que las versiones publicadas por Al Arabiya y Bloomberg coincidían en términos generales con el acuerdo final.
La Casa Blanca y otros funcionarios estadounidenses no han publicado los términos y no respondieron de inmediato a las preguntas. Irán tampoco ha publicado una versión oficial del acuerdo. La agencia semioficial iraní Tasnim, cercana a su Guardia Revolucionaria, un importante cuerpo paramilitar, afirmó el miércoles que a la versión de Bloomberg le faltaban fragmentos, sin ofrecer un recuento completo.
El acuerdo aliviaría a la economía global
El acuerdo supone una gran victoria para la economía mundial: la reapertura del estrecho de Ormuz, la estrecha boca del golfo Pérsico por la que antes de la guerra pasaba una quinta parte de todo el petróleo y el gas natural comercializados. Desde que comenzó el conflicto, los ataques iraníes contra el transporte marítimo y la amenaza a los buques cerraron de hecho el estrecho.
El cierre del estrecho elevó los precios de la energía en todo el mundo y encareció muchos productos básicos, incluida la comida. Irán dejó salir a algunos buques que pagaron peajes, algo nunca hecho antes en el estrecho, que se encuentra en aguas territoriales de Irán y Omán y desde hace tiempo se ha considerado una vía marítima internacional. Posteriormente, Estados Unidos brindó apoyo militar para sacar a otros petroleros, pero el tráfico por el estrecho no se acercó a los niveles previos a la guerra.
El acuerdo exige que Estados Unidos levante un bloqueo impuesto a los puertos iraníes y que el estrecho vuelva a sus niveles de tráfico anteriores a la guerra en 30 días, al tiempo que reconoce que aún puede haber minas iraníes en sus aguas que deben ser destruidas.
El acuerdo ofrece importantes concesiones a Irán
Aunque el acuerdo dice que el eventual levantamiento de sanciones a Irán dependerá de negociaciones futuras, Estados Unidos emitirá de inmediato exenciones para las ventas de petróleo iraní.
Conceder exenciones petroleras directamente al inicio de las conversaciones de 60 días priva a Estados Unidos de un importante punto de presión sobre Irán. En los años previos al acuerdo nuclear de 2015, el petróleo iraní enfrentaba sanciones internacionales que limitaban sus ventas. Sólo al concluir el acuerdo general en 2015 se levantaron esas sanciones.
El acuerdo interino también abre la puerta a poner fin a todas las sanciones que Irán enfrenta por parte de Estados Unidos y en la ONU —aunque indica que el calendario para ello se definirá más adelante—. Aun así, eso va mucho más allá del acuerdo de 2015, que solo levantó algunas sanciones a cambio de que Irán redujera drásticamente su enriquecimiento y sus reservas de uranio.
El acuerdo también proporcionaría a Irán al menos 300.000 millones de dólares para reconstruir tras una intensa campaña de bombardeos de Estados Unidos e Israel: una cifra extraordinaria y otro gran beneficio para Irán. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, ha dicho que las naciones árabes del Golfo aportarían esa cantidad como inversiones en Irán.
El acuerdo deja mucho más por resolver en negociaciones futuras
El acuerdo interino fija una ventana de 60 días, que puede ampliarse, para negociar la limitación del programa nuclear de Irán, tema que se ha tratado en múltiples rondas de conversaciones durante el segundo gobierno de Trump sin éxito. Irán sostiene que su programa nuclear es pacífico, aunque tiene suficiente uranio altamente enriquecido como para construir múltiples bombas atómicas, si decidiera hacerlo, según el Organismo Internacional de Energía Atómica.
En el acuerdo interino, Irán reitera que nunca producirá armas nucleares, una promesa que también hizo en el acuerdo nuclear de 2015. Durante mucho tiempo, diplomáticos iraníes han señalado declaraciones del fallecido ayatolá Alí Jamenei en las que decía que Irán no construiría una bomba atómica. Sigue sin estar claro si su hijo, el nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Moytabá Jamenei, seguirá esa línea o no.
Trump ha citado objetivos cambiantes para la guerra, incluido en ocasiones prometer que pondría fin a los programas nuclear y de misiles de Irán y a su apoyo a Hezbollah y otros grupos aliados en la región. También sugirió que podría conducir al derrocamiento del gobierno iraní.
El acuerdo interino no alcanza ninguno de esos objetivos. Las negociaciones también expusieron una fractura entre Netanyahu y Trump, el aliado más cercano e importante del líder israelí, justo cuando Netanyahu busca la reelección. Netanyahu ha recibido fuertes críticas internas por el acuerdo en ciernes, pero le resultará difícil enfrentarse a Trump, dada la gran dependencia de Israel de Estados Unidos para el apoyo diplomático y militar.
Miller y Price informaron desde Washington, y Magdy desde El Cairo.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
JON GAMBRELL is the news director for the Gulf and Iran for The Associated Press. He has reported from each of the Gulf Cooperation Council countries, Iran and other locations across the world since joining the AP in 2006.
ZEKE MILLER manages coverage of the White House, Congress, national security and politics in the AP’s Washington bureau.
MICHELLE L. PRICE covers the White House. She previously covered the 2024 presidential campaign and politics, government and other news in New York, Nevada, Utah and Arizona. She is based in Washington.
SAMY MAGDY is a Middle East reporter for The Associated Press, based in Cairo. He focuses on conflict, migration and human rights abuses.
(AP Foto/Vahid Salemi)

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