BRUSELAS (AP) — Italia concedió el viernes un apoyo crucial a los planes de la Unión Europea para sellar un gran acuerdo de libre comercio con cinco naciones sudamericanas vecinas de Venezuela, el cual se ha venido negociado por más de 25 años.
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, fue considerada durante mucho tiempo como el voto clave en la campaña de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para reunir apoyo para el acuerdo comercial con las naciones del Mercosur, el bloque formado por Brasil, Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay.
Von der Leyen podría firmar el acuerdo la próxima semana durante una reunión en Paraguay. El Parlamento Europeo votará sobre él antes de que entre en vigor.
Italia confirmó su apoyo al acuerdo el viernes, y el ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, señaló que era una “buena noticia para Italia”.
“Este acuerdo está destinado a impulsar nuestras exportaciones, con el objetivo de alcanzar los 700.000 millones de euros en exportaciones”, escribió Tajani en X. Reconoció que el acuerdo requirió una larga negociación, pero agregó que Italia había obtenido protecciones para sus agricultores, “especialmente en lo que respecta a los estándares de producción”.
Meloni dijo el viernes, en una conferencia de prensa, que nunca tuvo “ninguna objeción ideológica” al acuerdo del Mercosur.
“Siempre hemos dicho que estaremos a favor de él cuando haya suficientes garantías para nuestros agricultores”, expresó. “El potencial del acuerdo es bueno, pero no a expensas de la excelencia de nuestros productos”.
Acuerdo para crear una gran zona de libre comercio
El canciller alemán Friedrich Merz dijo el viernes en un comunicado que el acuerdo “es un hito en la política comercial europea y una señal importante de nuestra soberanía estratégica y nuestra capacidad de acción”.
Destacó que “con este acuerdo, fortalecemos nuestra economía y nuestras relaciones comerciales con nuestros socios en América del Sur, lo cual es bueno para Alemania y para Europa”.
El acuerdo crearía una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo y beneficiaría a unos 780 millones de personas desde Uruguay hasta Rumania, abarcando la cuarta parte del producto interno bruto mundial.
También le da a Bruselas una victoria diplomática en un momento de agitación económica, proporcionando un contrapunto claro a la diplomacia de cañonero de Washington y los coercitivos controles de exportación de Beijing.
“Dadas las políticas de Trump de aislar a Estados Unidos del resto del mundo, es imperativo para la UE liderar políticas de integración comercial a escala global y buscar socios en otros lugares”, dijo Antonio Fatas, macroeconomista de la escuela de negocios francesa INSEAD.
Contrarrestar las amenazas arancelarias de Trump
A raíz de las guerras arancelarias de Trump, Bruselas ha buscado reducir su dependencia del mercado estadounidense mediante acuerdos comerciales forjados en todo el mundo. La UE ha firmado convenios con Japón e Indonesia, y trabaja en uno con India.
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva enfureció en diciembre por el retraso en la firma del acuerdo, lo cual hizo que los expertos se preocuparan de que un tropiezo de último minuto arruinaría la credibilidad de la UE.
“Para los europeos, la finalización de acuerdos de libre comercio con nuevos socios es una de las mejores respuestas a los aranceles de Estados Unidos, el creciente proteccionismo y las tensiones comerciales con China”, dijo Agathe Demarais, investigadora de alto nivel del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. Afirmó que la actual dependencia de la UE con respecto a China para obtener algunas materias primas críticas podría romperse si se aprovechan los depósitos del Mercosur.
Francia y Polonia encabezaron la oposición al acuerdo. Agricultores enfurecidos inundaron las calles y bloquearon carreteras con tractores desde Bruselas hasta Atenas. Austria, Hungría e Irlanda también votaron en contra.
El primer ministro de Irlanda, Micheal Martin, dijo el jueves en Shanghái durante una visita de estado a China que “no confiamos en que (los agricultores irlandeses) no serían perjudicados por eso”, según el medio público irlandés RTE.
Martin y el presidente francés Emmanuel Macron dijeron que las negociaciones internas provocadas por la furia política en torno al acuerdo produjeron reformas que protegen mejor a los agricultores europeos, pero reconocieron que no fueron suficientes para superar la presión política interna.
Macron escribió el jueves en X que ahora se cumplían tres de las demandas clave de Francia: nuevas salvaguardias para un “freno de emergencia” de las importaciones si se descubre que socavan los precios de la UE en un 5% o más, la replicación de las regulaciones de seguridad alimentaria de la UE en el bloque del Mercosur, y un aumento de las inspecciones de importaciones agroalimentarias en los puertos de la UE y más allá.
Aun así, Macron dijo que las posibles ganancias económicas del acuerdo del Mercosur son limitadas y no justifican los riesgos que plantea para la agricultura de la UE. Su oficina declaró que el acuerdo solo añadiría 77.000 millones de euros (89.700 millones de dólares) para 2040, equivalente al 0,5% del PIB de la UE.
Los miembros verdes del Parlamento Europeo prometieron llevar a la Comisión ante los tribunales por el acuerdo. Dijeron que éste aceleraría la deforestación en Amazonía y debilitaría los objetivos climáticos de la UE.
Frances Verkamp, activista comercial de Amigos de la Tierra Europa, describió el acuerdo como “tóxico”. Dijo que Bruselas “juega un juego de dominio imperial en el comercio global con China y Estados Unidos que no obtiene nada para los trabajadores o los consumidores, y aún menos para la naturaleza y el clima”.