arabia saudi podria enriquecer uranio segun propuestaDUBÁI, Emiratos Árabes Unidos (AP) — Arabia Saudí podría llegar a cabo alguna forma de enriquecimiento de uranio dentro del reino en virtud de una propuesta de acuerdo nuclear con Estados Unidos, según sugieren documentos del Congreso y un grupo de control de armas, lo que plantea preocupaciones sobre la proliferación mientras continúa un pulso atómico entre Teherán y Washington.

Los presidentes de Estados Unidos Donald Trump y Joe Biden intentaron alcanzar un acuerdo nuclear con Riad para compartir la tecnología estadounidense. Expertos en no proliferación advierten que la puesta en marcha de cualquier centrifugadora en el reino podría abrir la puerta a un posible programa de armas, algo que su príncipe heredero ha insinuado que podría perseguir si Irán logra una bomba atómica.

Arabia Saudí y Pakistán, que tiene armas nucleares, firmaron el año pasado un pacto de defensa mutua después de que Israel lanzó un ataque contra Qatar dirigido a responsables del grupo insurgente palestino de Hamás. El ministro paquistaní de Defensa afirmó entonces que el programa nuclear de Islamabad “se pondrá a disposición” de Riad si fuera necesario, una declaración vista como una advertencia a Israel, considerado desde hace tiempo el único país de Oriente Medio con armamento nuclear.

“La cooperación nuclear puede ser un mecanismo positivo para mantener las normas de no proliferación y aumentar la transparencia, pero el problema está en los detalles”, señaló Kelsey Davenport, directora de política de no proliferación de la Arms Control Association, con sede en Washington.

Los documentos suscitan “preocupación por el hecho de que el gobierno de Trump no haya considerado cuidadosamente los riesgos de proliferación que plantea su propuesta de acuerdo de cooperación nuclear con Arabia Saudí ni el precedente que este acuerdo podría sentar”.

Arabia Saudí no respondió a las preguntas de The Associated Press el viernes.

Reporte del Congreso detalla un posible acuerdo

El documento del Congreso, que también visto por la AP, muestra que la Casa Blanca pretende alcanzar 20 acuerdos comerciales nucleares con países de todo el mundo, incluida Arabia Saudí. El acuerdo con Riad podría estar valorado en miles de millones de dólares, añade.

El documento sostiene que alcanzar un acuerdo con el reino “hará avanzar los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos, rompiendo con las políticas fallidas de inacción e indecisión de las que nuestros competidores se han aprovechado para perjudicar a la industria estadounidense y disminuir la posición de Estados Unidos a nivel mundial en este sector crítico”. China, Francia, Rusia y Corea del Sur figuran entre los principales países que venden tecnología para centrales nucleares en el extranjero.

El borrador del acuerdo haría que Estados Unidos y Arabia Saudí suscribieran acuerdos de salvaguardas con el Organismo Internacional de Energía Atómica, la agencia de control nuclear de Naciones Unidas. Esto incluiría la supervisión de “las zonas más sensibles a la proliferación de una posible cooperación nuclear”, añadió. Indicó el enriquecimiento, la fabricación de combustible y el reprocesamiento como áreas potenciales.

El OIEA, con sede en Viena, no respondió a preguntas de la AP. Arabia Saudí forma parte de la agencia, que promueve un uso pacífico de la energía nuclear, pero también realiza inspecciones para garantizar que no haya países con programas clandestinos de armas atómicas.

“Esto sugiere que, una vez que el acuerdo bilateral de salvaguardias esté en vigor, abrirá la puerta a que Arabia Saudí adquiera tecnología o capacidades de enriquecimiento de uranio —posiblemente incluso de Estados Unidos”, escribió Davenport. “Incluso con restricciones y límites, parece probable que Arabia Saudí tenga una vía hacia algún tipo de enriquecimiento de uranio o acceso a conocimientos sobre el enriquecimiento”.

El enriquecimiento no es un camino automático a las armas nucleares: un país debe dominar también otros pasos, incluido, por ejemplo, el uso de explosivos de alta potencia sincronizados. Pero sí abre la puerta a la militarización, lo que ha alimentado las preocupaciones de Occidente sobre el programa iraní.

Emiratos Árabes Unidos, vecino de Arabia Saudí, firmó lo que se conoce como un “acuerdo 123” con Estados Unidos para construir su central nuclear de Barakah con ayuda de Corea del Sur. Pero lo hizo sin buscar el enriquecimiento, algo que los expertos en no proliferación consideran como el modelo a seguir por las naciones que quieren energía atómica.

Propuesta saudí-estadounidense, en plenas tensiones con Irán

El impulso para alcanzar un acuerdo entre Arabia Saudí y Estados Unidos se produce mientras Trump amenaza con acciones militares contra Irán si no se llega a un entendimiento sobre su programa nuclear. La presión militar del líder estadounidense se produce tras protestas en todo Irán, en las que su teocracia lanzó una sangrienta represión contra la disidencia que dejó miles de fallecidos y, según reportes, provocó la detención de decenas de miles más.

En el caso de Irán, sus autoridades insistes desde hace tiempo en que su programa de enriquecimiento nuclear tiene fines pacíficos. Pero Occidente y el OIEA afirman que Teherán tuvo un programa nuclear militar organizado hasta 2003. La República Islámica también había enriquecido uranio hasta una pureza del 60%, que está a un paso técnico corto del 90% necesario para un arma, lo que lo convierte en el único país del mundo alcanzar ese nivel sin contar con un programa armamentístico.

Durante mucho tiempo, diplomáticos iraníes han mencionado las palabras del líder supremo del país, el ayatolá Ali Jamenei, de 86 años, como una fatua, o edicto religioso, vinculante, según la cual no construirán una bomba atómica. Sin embargo, los funcionarios han planteado cada vez más esa amenaza a medida que aumentan las tensiones con Washington.

El príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, gobernante de facto del reino, indicó que si Teherán obtiene la bomba, “tendremos que conseguir una”.