ESCONDIDO, California, EE.UU. (AP) — Los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) que se entrenaban en un campo de tiro local pasaron prácticamente desapercibidos para los residentes de una ciudad del sur de California durante más de una década, hasta la campaña migratoria del presidente, Donald Trump, y los recientes tiroteos mortales de ciudadanos estadounidenses a manos de agentes federales.
El acuerdo en Escondido, una ciudad de unos 150.000 habitantes al norte de San Diego, rodeada de granjas y ranchos de caballos, ha provocado semanas de manifestaciones. Los residentes exigen que la ciudad ya no permita que agentes del ICE se entrenen en el campo de tiro de la policía local, lo que refleja el creciente descontento en todo el país con las acciones migratorias del gobierno.
“No queremos al ICE cerca de Escondido ni confraternizando con la policía”, dijo Richard Garner, de 71 años, mientras protestaba contra el acuerdo en el exterior de la comisaría de la ciudad.
Según encuestas recientes, la mayoría de los estadounidenses señaló que Trump ha “ido demasiado lejos” al desplegar agentes federales de inmigración en las ciudades. Más allá de las manifestaciones multitudinarias en las calles de Minneapolis, gente en comunidades desde Nueva York hasta California se oponen a los contratos de larga data entre el ICE y los gobiernos locales para servicios que van desde el uso de instalaciones de entrenamiento hasta espacios de estacionamiento. La agencia también ha enfurecido a comunidades locales que se han visto sorprendidas por los planes del ICE de ocupar enormes almacenes, algunos de los cuales podrían albergar hasta 10.000 detenidos.
En medio del debate, el financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional ha quedado en suspenso. Los demócratas afirman que no ayudarán a aprobar más fondos hasta que se impongan nuevos límites a las operaciones federales de inmigración tras la muerte a tiros de Alex Pretti y Renee Good en enero en Minneapolis.
El ayuntamiento de Escondido tiene previsto debatir el contrato con el ICE en una reunión el miércoles.
Inmigración y policía
A diferencia de muchas ciudades de California, Escondido tuvo en el pasado una relación especialmente estrecha con el ICE que permitía a sus agentes trabajar en las instalaciones de la policía y coordinarse para dar el alto a vehículos. Esa colaboración terminó después de que California aprobó en 2017 una ley que limitó esa colaboración con funcionarios de inmigración.
Los manifestantes en Escondido dijeron que no estaban al tanto del contrato que permite al ICE entrenarse en el campo de tiro en las colinas de la ciudad hasta que activistas encontraron el acuerdo en internet. Aseguran que temen que la noticia del pacto haga que los inmigrantes tengan miedo de denunciar delitos a la policía local, debilitando la seguridad pública en una ciudad donde los latinos representan aproximadamente la mitad de la población.
Algunos sostienen que no quieren dar a los agentes del ICE un motivo para ir a su comunidad ni brindar apoyo a una agencia en la que no confían que vaya a cumplir las leyes federales. El nivel de preocupación es alto, tanto entre inmigrantes como entre ciudadanos que temen el uso de fuerza letal por parte de agentes federales de inmigración enmascarados.
El capitán de policía Erik Witholt indicó que Escondido proporciona el espacio en virtud de un acuerdo firmado por el ICE en 2024 y renovado este año, aunque la agencia se ha estado entrenando en el campo al aire libre, en una carretera sinuosa a las afueras del centro de Escondido, desde hace más de una década.
La ciudad recibirá 22.500 dólares anuales durante un máximo de tres años, en virtud del acuerdo que involucra a la oficina de San Diego de Investigaciones de Seguridad Nacional del ICE, que investiga delitos como la trata de personas y el contrabando de drogas.
“No entrenamos con ellos. No los entrenamos”, afirmó Witholt, que apuntó que 22 agencias usan el lugar y que cada una lleva a su propio instructor de tiro, blancos y municiones.
El Departamento de Seguridad Nacional, que supervisa al ICE, no realizó comentarios sobre la reacción negativa y no confirmó los lugares donde se entrenan sus agentes, aludiendo a motivos de seguridad.
Pero varios de esos emplazamientos salido a la luz a medida que la población local exige el fin de este tipo de acuerdos.
Debates en otras comunidades
En Cottage Grove, Minnesota, a 32 kilómetros (20 millas) al sureste de Minneapolis, Ruth Jones y otros residentes han estado reclamando que la comunidad ponga fin al contrato que permite al ICE usar su centro regional de entrenamiento. Pero el alcalde, Myron Bailey, señaló que las instalaciones se construyeron con financiamiento de bonos estatales y se alquila a unas 60 agencias de seguridad y otros grupos, incluido el ICE.
“Por contrato no podemos discriminar a ninguna agencia pública”, señaló Bailey en un comunicado.
En Islip, Nueva York, miembros de la comunidad instaron el año pasado a las autoridades a rescindir un contrato de larga data para usar un campo de tiro con rifles para entrenamiento, pero el gobierno local también mantuvo el acuerdo.
Hartford, Connecticut, ha tomado medidas para poner fin a un contrato que permite a empleados del ICE usar un estacionamiento propiedad de la ciudad.
No todos en Escondido se oponen al contrato de la ciudad con ICE . Luke Beckwith, de 26 años, dijo que considera que el acceso al lugar debería quedar a criterio de la policía.
“A mí, personalmente, no me importa”, comentó Beckwith. “Le está generando ingresos a la ciudad”.
Edgar, que es de México y pidió que no se publicara su apellido por temor a ser deportado, dijo que impedir que el ICE use el campo de tiro de la ciudad no eliminará la amenaza para inmigrantes como él.
“Si quieren venir, vendrán”, afirmó.