Trump fiestaWASHINGTON (AP) — Es difícil pasar por alto las complejidades de la historia estadounidense.
A pocos pasos de entrar al Museo Nacional de Historia Estadounidense del Smithsonian, el mazo que usó Nancy Pelosi cuando se convirtió en la primera mujer presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos está junto a una gorra roja de “Make America Great Again” (“Hagamos Grande a Estados Unidos Otra Vez”). Una camiseta estampada con un triángulo rosa y la frase “Silence = Death” (Silencio = Muerte), en protesta por la inacción del gobierno durante la crisis del sida, cuelga al lado de una camiseta de campaña del presidente Ronald Reagan, cuyo gobierno fue acusado de ignorar la epidemia.
La muestra forma parte de una exposición más amplia que recorre el museo, titulada “In Pursuit of Life, Liberty and Happiness” (“En busca de la vida, la libertad y la felicidad”), que conmemora el 250º aniversario de la independencia estadounidense. Con objetos que van desde una cañonera de la época de la Guerra de Independencia hasta una bandera del Día de la Tierra de 1970, es un recordatorio de que los desafíos y las divisiones que atenazan a Estados Unidos en la era del presidente Donald Trump, aunque marcados, no son nuevos.
“En algunas de esas disputas, la gente encuentra la esperanza y la resiliencia para seguir adelante”, comentó Anthea M. Hartig, directora del museo. “La historia está llena de esos momentos en los que creemos que nos estamos desmoronando por completo, como ocurrió en la Guerra Civil, y luego tratamos de averiguar cómo volver a reconstruirlo”.
Una prueba para el tema unificador
Ese tema unificador se pone a prueba a medida que las celebraciones del aniversario se intensifican en las próximas semanas, y Trump vuelve a darse un papel central. La creación de Freedom 250, una organización alineada con la Casa Blanca, ha llegado a rivalizar con America 250, un grupo bipartidista fundado por el Congreso hace una década. Los distintos grupos avivan la sensación de que incluso un aniversario emblemático puede convertirse en fuente de división.
Las accidentadas consecuencias son evidentes en el National Mall, justo afuera del museo, donde están en marcha los preparativos para “La Gran Feria Estatal Estadounidense”. Una oleada de artistas, entre ellos Martina McBride, se retiró de las presentaciones en la feria, afirmando que no se habían dado cuenta del matiz político del evento. Ahora el propio Trump planea hablar allí el miércoles.
La pantalla dividida regresará el 4 de julio, cuando America 250 celebre un concierto en Los Ángeles presentado por Queen Latifah y con actuaciones de Chris Stapleton y The Smashing Pumpkins, mientras el presidente vuelve al National Mall para lo que ha descrito como un “mitin de Trump”.
Trump no es el primer presidente en pronunciar un discurso de alto perfil el 4 de julio. Reagan habló en 1986 desde el puerto de Nueva York para conmemorar el centenario aniversario de la Estatua de la Libertad. El presidente Gerald Ford pronunció un discurso en 1976 desde Independence Hall, en Filadelfia, para conmemorar el bicentenario.
Sus temas enfatizaban lo común y la unidad, enmarcando el momento en un contexto más amplio que tenía poco que ver con los propios presidentes. Reagan bromeó diciendo que “ni siquiera pensaría en intentar competir con un espectáculo de fuegos artificiales”, al tiempo que señalaba que “toda la celebración de este día está arraigada en la historia”.
Ford habló de la “aventura estadounidense” como un “proceso continuo”.
“La libertad es para todos los hombres y mujeres como un derecho igual e inalienable”, manifestó. “El establecimiento de la justicia y la paz en el extranjero dependerá en gran medida de la paz y la justicia que creemos aquí, en nuestro propio país, donde todavía marcamos el camino”.
Trump tiende a poner el foco en sí mismo
Trump, por supuesto, tiende mucho más a convertirse en el centro de atención. El año pasado se convirtió en el primer presidente en presentar los premios del Kennedy Center, después de que una junta respaldada por Trump lo nombrara presidente. El recinto también añadió su nombre al edificio, lo que llevó a un juez federal a declarar ilegal la medida y ordenar que se retirara.
Más recientemente, Trump ha remodelado Washington a su imagen. Demolió el Ala Este de la Casa Blanca para construir un salón de baile y avanza en la construcción de un arco de triunfo cerca del Cementerio Nacional de Arlington. Está considerando renovaciones en East Potomac Park, incluso mientras lidia con el regreso de las algas al estanque reflectante del monumento a Lincoln, que remodeló el mes pasado. Hace poco organizó una pelea de la UFC en la Casa Blanca.
“Trump se está colocando en el centro de la historia”, señaló Mark Updegrove, presidente de la Fundación LBJ e historiador presidencial. “Trump no se considera el custodio de la presidencia. Se considera la encarnación de ella”.
El país encara el aniversario de mal humor. Apenas alrededor de una cuarta parte de los estadounidenses dice que Estados Unidos destaca por encima de todos los demás países del mundo, según una encuesta de abril del Centro AP-NORC para la Investigación de Asuntos Públicos. Cerca de 3 de cada 10 dicen que hay países mejores que Estados Unidos, un aumento frente al 19% en una encuesta de AP-NORC realizada en junio de 2016.
Los estadounidenses tienen menos probabilidades de considerar que un gobierno elegido democráticamente es “extremadamente” o “muy” importante para la identidad de Estados Unidos como nación que hace apenas unos años. Aproximadamente dos tercios de los adultos en Estados Unidos dicen ahora que un gobierno elegido democráticamente es muy importante para la identidad de Estados Unidos como nación, frente al 80% en 2021.
Grandes momentos culturales enfrentan nuevos rivales
Con ese telón de fondo, no sorprende que se hayan multiplicado los grupos dedicados al aniversario. Incluso el espectáculo del descanso del Super Bowl de este año —por lo general uno de los pocos momentos culturales que reúne a gran parte del país— compitió con un programa rival este año después de que conservadores objetaran que Bad Bunny actuara en el escenario principal.
En los últimos días antes del feriado, los principales grupos —Freedom 250 y America 250— buscan, de cara al público, restar importancia a cualquier tensión.
La portavoz de Freedom 250, Rachel Reisner, dijo que la organización estaba centrada en “eventos e iniciativas emblemáticos”, incluida la feria, y que está “impulsando un movimiento unificador en los 50 estados”.
Rosie Rios, presidenta de America 250, afirmó que su principal prioridad es ofrecer programación para todos los estadounidenses, ya sea una serie de ocho cuentas atrás que se celebrarán en todo el país, competencias estudiantiles o un enorme esfuerzo de voluntariado. En cuanto a otras organizaciones que han surgido como Freedom 250, “cuantas más celebraciones, mejor”.
“No podemos ser todo para todos los estadounidenses”, expresó. Y añadió: “Pero tenemos algo para cada estadounidense y, cuantas más oportunidades haya para que todos participen el 4 de julio y más allá, estamos encantados”.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
STEVEN SLOAN is the Washington correspondent at The Associated Press. He managed the AP’s coverage of the 2020 and 2024 presidential campaigns.
(AP Foto/Jon Elswick)