
La secretaria de Cultura de México anunció su muerte el lunes X.
“Su presencia escénica y su estilo único la convirtieron en un referente del espectáculo en México. Descanse en paz”, indicó. Varios medios informaron que falleció la noche del domingo.
Poseía una belleza inconfundible, con un mechón de pelo blanco, ojos felinos que cambiaban de color entre azul, verde y violeta, además de un físico imponente. Su estilo provocador inicialmente le generó críticas públicas, pero su personalidad vibrante le valió la amistad de todos, desde expresidentes mexicanos hasta algunos de los artistas y escritores mexicanos más influyentes de la época.
“Nunca pensé: ‘Quiero ser famosa’. Solo quería bailar”, dijo en una entrevista de 2014 con The Associated Press en su casa de la Ciudad de México. “Ni siquiera me daba cuenta de que era una estrella del espectáculo, ni siquiera sabía que tenía éxito, solo era feliz bailando”.
Nacida como Yolanda Ivonne Montes Farrington el 3 de enero de 1932 en Spokane, Washington, comenzó a bailar a los 15 años. Apenas unos meses después, actuaba en teatros de todo México, desde Tijuana hasta Mérida, donde, según dijo, una jefa la obligó a adoptar un nombre artístico. Eligió Tongolele, inspirado en la cultura africana y tahitiana.
Su carrera se disparó al encabezar los principales teatros de la Ciudad de México, lo que la llevó a obtener papeles en películas como “Mátenme porque me muero”, “Amor de locura” y “Han matado a Tongolele”, que lleva su nombre.
La carrera de Tongolele fue celebrada con el premio Agustín Lara en 2012, en honor a sus contribuciones artísticas y sus 65 años en el escenario.
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Por BERENICE BAUTISTA
(Foto AP/Eduardo Verdugo, Archivo)